No hay peor ciego que quien aún mirando no lo puede ver…

En la sociedad actual, la mayoría de las personas funciona así: Necesitamos tener «cosas», tener trabajo, un coche, una casa mejor… una pareja, sentir que eres el mejor padre o madre del mundo a la vez que amante, profesional, duro y competitivo, pero sensible y afectuoso… Necesitamos cumplir expectativas que, con frecuencia, hemos ido adquiriendo en un mapa de «normalidad» que poco a poco nos permea desde innumerables «inputs»

Hemos aprendido a funcionar así. Es la base de la sociedad. Lo correcto y lo incorrecto ya no llega por los púlpitos de la iglesia y los valores, las formas y las posiciones las eliges entre series, películas y memes que te hacen sentir más cómodo contigo mismo. Que te lleva a necesitar incluso “cosas no intangibles” como la independencia, la alta auto-estima, o el tiempo, para después hacer algo con eso que tenemos, por ejemplo irte de paseo, demostrar y demostrarte tu forma de ser, disfrutar las experiencias que buscas, obtener la serenidad, libertad etc. 

Nelson Mandela no tenía libertad en su celda en la cárcel de Sudáfrica, en cambio, creó la libertad desde su interior. ¡¡¡Se sentía libre!!! Desde dónde estás ahora mismo puedes crear lo que quieras, puedes conseguir la experiencia y forma de ser que quieras, NO NECESITAS NADA.

Si abres el abanico de tus sueños, sin necesitar nada, si evitas las expectativas y las revisiones del y “si no…” si creas directamente tu experiencia desde dentro, manteniendo tu mirada y tu mente abierta y dejas que la visión selectiva te enfoque en encontrar los caminos de lo que te convence, de lo que te hace sentir bien en lugar de buscarla fuera, te haces más independiente y consigues la visualización que es una de las herramientas más potentes del éxito y del liderazgo.

En nuestra mente tenemos esquemas mentales, paradigmas, mapas, filtros… o simplemente: una caja que está compuesta por creencias que hemos ido acumulando a lo largo de la vida. Estas creencias son programas que actúan como filtro. Cuanto más abiertos sean y más enriquecidos estén. Más preparado estarás para identificar toda la información que hay fuera y que puede orientarte en tu camino: Recuerda que por tu visión selectiva, sólo nos quedamos con aquello que es acorde con nuestras creencias. La elección de tus creencias no es algo gratuito y cuando confundes tu forma de ser, o tu autenticidad con las creencias que te limitan, estas cerrando y limitando tu propio desarrollo y te están creando una visión parcial, reducida y limitante de tus propias posibilidades.  

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La creencia nos va a condicionar una manera de Ser, una forma de comportarnos y actuar (Hacer) y por último, los resultados y lo que vamos a obtener (Tener). 

Si yo creo que hay crisis y no voy a conseguir empleo, mi atención sólo se enfocará en las situaciones negativas, además me indica una forma de Ser (negativa, reactiva, pesimista, desesperanzada, etc.) y una forma de actuar (me comportaré como aquel que cree que no es posible conseguir empleo) al final, evidentemente no obtendré empleo y mi creencia se reforzará.

Seguro que conoces personas que siguen afirmando “todos los hombres son…” o “todas las mujeres son…” y por más citas o personas que conozcan sólo identifican “su tipo” que coincide con quien confirma sus creencias y que repite su experiencia.

Cuando te convences de que “no vas a poder…” tu cerebro selectivamente iluminará todas las señales que confirman la pista de aterrizaje de ese miedo para evitarte el dolor que esa consecuencia conlleva. Así, a la vez que te ayuda, te condena y en la realidad todo se cumple: “no puedes”.

Cambiar esos resultados tiene dos caminos relativamente fáciles: 

El 1 desde la Creencia hacia la Acción. 

Introduce una creencia distinta. Por ejemplo, la creencia de que es posible conseguir el empleo que quieres. Esto introducirá una nueva forma de Ser (optimista, proactiva, en búsqueda de opciones, motivadora, etc.) Actuaré como aquella persona que cree que puede conseguir empleo y, al final, conseguiré el empleo o generaré uno para mí. Recuerda que no vale decirlo, pero actuar sin convicción ni coherencia… dudas tenemos todos, pero busca las señales de lo que está apareciendo en el camino. Recuerda cada noche afianzar las tres pequeñas cosas positivas que ocurrieron y qué hiciste para conseguirlo, a qué renunciaste, en qué te esforzaste y sobre todo qué fue aquello diferente en tu interior que empezó a marcar estos pequeños pasos en el camino.

El 2 es desde la acción hacia la creencia. 

Comienza además ACTUANDO COMO SI. Actúa como si fueras a conseguir o generar el empleo, como si fueras capaz de crear opciones para alcanzar tu meta. Esto te llevará a los resultados y la propia experiencia generará una importante creencia potenciadora en ti.

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